Meteorismo espumoso.

Es la causa de las mayores pérdidas en bovinos en establecimientos de invernadores y productores de leche de Uruguay. Su incidencia viene creciendo desde 1950, con la introducción de tecnología de mejoramiento de pasturas incluidos especies del género de Trifolium (T.repens (foto), T. pratense y T. Subterraneum) y Medicago (M. Sativa y M. hispida).
Su mayor incidencia ocurre en primavera y otoño, los períodos de crecimiento de las pasturas. También se ha observado en invierno cuando las condiciones climáticas favorecen una rápida brotación de las pasturas.
Afecta principalmente a bovinos, siendo los terneros de hasta un año de edad más resistente que los adultos.
Ovinos y caprinos son raramente afectados.
Algunos bovinos presentan mayor susceptibilidad o predisposición hereditaria al meteorismo, no obstante, los factores relacionados con el suelo, la planta y su manejo son más importantes en la ocurrencia de la enfermedad.
MORBILIDAD y MORTALIDAD son variables, dependiendo de las condiciones epidemiológicas y del resultado de las medidas de control.
Un equilibrio adecuado entre leguminosas y gramíneas, deseable para el control de la enfermedad, es difícil de mantener debido a diversas variables (preparación de tierra y semillas, sembrado, fertilización, suelo, clima, manejo y edad de la pastura) que hacen que la pastura evolucione, en muchos casos, para un cultivo casi puro de leguminosas.
El meteorismo espumoso ocurre por la dilatación del rumen y retículo debido a la presencia de espuma, que, también causa obstrucción física del cardias, impidiendo el reflejo de eructación. Porque las pequeñas burbujas de gas que se forman en el rumen no se unen y por ende no pueden ser eliminadas por eructación. Quedan ahí!
La fracción meteorizantes son las hojas. El tallo no.
CONTROL: por manejo adecuado de pasturas o uso preventivo de agente antiespumante.